INSTALACIÓN DE GEOTERMIA EN EL MERCADO DEL VAL, EN VALLADOLID

El Mercado del Val es uno de los edificios más emblemáticos de Valladolid, siendo además el mercado más antiguo de la ciudad. Construido a finales del siglo XIX, de acuerdo al proyecto del arquitecto Joaquín Ruiz Sierra, ha sufrido varias reformas en su historia, siendo una de las más importantes la realizada entre 2014 y 2016.

Tras esta última reforma, el mercado es desde el punto de vista energético, un edificio modelo que aglutina muchas de las tecnologías que tenemos en nuestra mano hoy en día para el ahorro y la eficiencia energética.

SMI comenzó a desempeñar trabajos de mantenimiento en las instalaciones de geotermia del Mercado desde su puesta en marcha, en noviembre de 2016. Desde entonces, tratamos de mantener el grado de ahorro y eficiencia esperados en los equipos instalados, buscando el máximo grado de confort y bienestar, y en permanente contacto con los profesionales y usuarios del Mercado.

La demanda energética del edificio se divide en climatización y agua caliente sanitaria, siendo los equipos instalados en el Mercado los siguientes:

  • Sótano: climatización mediante fan coils de conductos a dos tubos, y ventilación de aire con unidades de recuperación de flujo cerrado.
  • Plantas baja y primera: suelo radiante – refrescante y ventilación con climatizador de aire primario con recuperación de energía tanto del aire de retorno como del calor procedente de los compresores de las cámaras de frío de los distintos establecimientos del Mercado.

Los grupos generadores son bombas de calor geotérmicas tierra/agua reversibles, con una potencia nominal total de 432 kW en calor (3×144 kW), y de 360 kW en frío (3×120 kW).

Cada bomba dispone de los siguientes circuitos:

  • Circuito primario frío/calor, y colector de ida y retorno.
  • Circuitos secundarios con colectores para suelo radiante y climatizadora.
  • Circuito de ACS.
  • Circuito bomba/terreno, compuesto por 14 perforaciones de 130m por cada máquina.

Las instalaciones siguen un riguroso programa de mantenimiento dividio en tres niveles: un servicio de monitorización con una inspección diaria del funcionamiento y saltos térmicos con posibilidad de actuación remota; un plan de vigilancia mensual y programas de mantenimiento preventivo trimestrales; y una revisión anual completa de la máquinas y equipos de clima.

Además del registro de la documentación generada, se realizan informes técnicos anuales para informar a la propiedad del estado actual de las instalaciones, proponiendo mejoras continuas que aumenten la fiabilidad de las instalaciones, minimizando sus paradas y los costes de mantenimiento correctivos asociados.

La puesta en marcha de la instalación supuso un gran reto para SMI. En primer lugar, porque una puesta en marcha de una instalación de este tipo pasa por distintas fases en función de la época del año. En segundo lugar, porque tras la ejecución, la instalación presentaba deficiencias de funcionamiento que ha sido necesario corregir y ajustar hasta lograr el control y estado de funcionamiento actuales.

La tarea más importante realizada tras la puesta en marcha consistió en la limpieza intensiva de los intercambiadores de placas que forman parte del circuito primario de pozos, que durante la ejecución se llenaron de grava y otros restos de suciedad, y que impedían un intercambio adecuado que generaba incidencias en las máquinas.

Tras analizar los parámetros de funcionamiento de las máquinas, se pudo observar que el salto térmico y por lo tanto el rendimiento de una de ellas no era el óptimo. Esta situación se debía a la falta de transmisión de energía entre los pozos y la bomba de calor. El intercambiador presentaba pequeñas piedras en su interior que provocaba un bajo caudal de las bombas. La limpieza del mismo resolvió el problema, recuperándose los parámetros de funcionamiento adecuados que necesita la máquina para poder trabajar a su máximo rendimiento.

Otro de los retos más importantes consistió en dotar a las máquinas de un control adecuado a las condiciones reales de transmisión energética del suelo bajo el Mercado. Sobre todo en época invernal, la capacidad de intercambio de las máquinas supera la del terreno, por lo que es necesario intercalar el funcionamiento de las tres bombas para impedir una disminución drástica de la temperatura del suelo que provoque paradas en las máquinas por protección frente a temperatura mínima.

Dentro de las labores de puesta en marcha, labores que también continúan dentro del plan preventivo, cabe también destacar el análisis termográfico de los distintos circuitos que conforman el suelo radiante, para comprobar la correcta transmisión de calor. Estos trabajos permitieron ajustar correctamente el equilibrado de caudales y el purgado de los distintos circuitos, llegándose a detectar incluso un colector invertido que impedía el calentamiento de una de las zonas.

Esta herramienta resultó también especialmente útil para poder verificar la temperatura de ACS para poder ajustar su producción a las necesidades del Mercado.

Tres años después de su puesta en marcha, con análisis diarios de funcionamiento de las instalaciones, siguiendo los planes de mantenimiento requeridos por el RITE y los fabricantes de las máquinas, y en un contacto constante con los profesionales, usuarios y dirección del Mercado, podemos sentirnos orgullosos del conocimiento y experiencia adquiridos en la instalación, reflejados en el grado de fiabilidad y rendimiento que la instalación mantiene hoy en día.